SEMINARIO INTERNACIONAL:
EL AGUA COMO DERECHO HUMANO
DOCUMENTO PREPARATORIO PARA EL SEMINARIO
QUE SE REALIZARÁ ENTRE EL 11 Y EL 13 DE ABRIL EN SAN MARTÍN
DE LOS ANDES
(NEUQUÉN, PATAGONIA ARGENTINA)
INTRODUCCIÓN Y OBJETIVO
Este Seminario tiene como objetivo aportar para la definición
de estrategias que las Defensorías del Pueblo del país
debieran diseñar y ejecutar para lograr un avance sustancial
en uno de los principales problemas ambientales: disponer de agua
para permitir sus múltiples usos.
SITUACIÓN ACTUAL
La distribución desigual del agua en nuestro país se verifica
a nivel territorial, ya que dos tercios del territorio tiene déficit,
mientras que un tercio tiene excedente; y a nivel social, donde los sectores
de bajos ingresos muchas veces carecen de ella. Sin embargo, los conocimientos
científicos y populares han planteado la posibilidad (hecho posible)
de que a través de un manejo integral y sustentable del recurso, se
puedan solventar los diferentes usos del agua, minimizando los conflictos que
puedan suscitarse.
Las leyes ambientales vigentes y la normativa en general pueden propiciar el
cumplimiento de este objetivo. También debe destacarse que la Nación
y las provincias están elaborando un Plan Nacional de Recursos Hídricos,
donde la implementación de sus principios debiera garantizar este objetivo
general.
Creemos que el momento es propicio para sistematizar y ofrecer la rica e importante
experiencia de los diferentes conflictos y soluciones que se han esbozado en
las Defensorías del Pueblo, como aporte a las políticas públicas
que se formulen a nivel nacional, provincial y local.
Este propósito se fundamenta en las funciones de las Defensorías,
orientadas a subsanar las omisiones, contradicciones, falta de articulaciones,
irregularidades y/o hechos arbitrarios que pueden generar las administraciones
en su accionar, y que de hecho vulneran los derechos humanos de la población.
La forma en que difunde el uso del agua; el ciclo que experimenta, cambiando
de forma (líquida, gaseosa y sólida), y la sensibilidad de los
elementos para variar su calidad y cantidad, la convierten en altamente vulnerable
a normas que no contemplen estas particularidades. De hecho, se comprueban
en la práctica degradaciones, desaprovechamientos y falta o excesos
de agua, generando múltiples problemas de asentamientos humanos y en
la producción.
LAS DEFENSORÍAS DEL PUEBLO
Las experiencias que se pueden recoger en las diferentes Defensorías
del Pueblo constituyen un espectro de anomalías que deben subsanarse
con diferentes medidas.
El acceso al suministro de agua potable; la privatización del acceso
a las costas de ríos y lagos; la contaminación; la preocupación
por la biodiversidad; el uso de los cursos de agua para actividades que impactan
en el ambiente; los efectos del mal manejo de las cuencas hidrográficas,
son algunos de los problemas que han tratado las Defensorías del Pueblo,
ya sea de oficio o haciéndose eco de la preocupación de la población.
Desde hace varias décadas se ha venido planteando la necesidad de un
manejo integral de las cuencas hidrográficas, donde el uso sustentable
del agua se articule armónicamente con el manejo de los restantes recursos,
de forma tal que se optimice la producción, minimizando la degradación
y el desaprovechamiento.
Tampoco podemos dejar de destacar que la crisis económica y social,
unida a la ambiental y a la falta de inversiones, ha generado problemas graves
de abastecimiento y calidad del agua, así como un efecto diferencial
en los sectores marginales. En la actualidad, éste es uno de los elementos
que inciden decisivamente en los bajos niveles de salud de la población.
Las últimas Conferencias celebradas a nivel mundial indican un fuerte
compromiso de los países para revertir esta situación, habiéndose
logrado no sólo la manifestación de una aspiración genérica,
sino una determinación de metas específicas, aunque nuevamente
no se han cumplido a nivel mundial.
Para lograr estos objetivos y que los mismos no reediten lo ocurrido con otras
metas incumplidas, es necesario abordar un planteo diferente. Debemos reivindicar
los principios que unen estrechamente a la conservación con el desarrollo,
y a éste con el uso sustentable e integral de los ecosistemas.
No podemos plantear el uso adecuado del agua si no lo relacionamos con los
múltiples canales por donde puede expresarse un desarrollo sin destrucción,
y trabajo para todos. Para ello se requiere, en primer lugar, considerar la
oferta de agua en cantidad y calidad para múltiples usos, en estrecha
articulación en su manejo con los restantes elementos y recursos de
los ecosistemas, de forma tal de asegurar un uso sustentable sin pérdida
de biodiversidad. No nos debemos olvidar que se requiere que el agua transite
por todos los elementos del ecosistema a los ritmos y en la cuantía
necesaria.
Del lado de la demanda, debe asegurarse una integración y compatibilidad
entre los diferentes sectores y actividades productivas que utilizan el agua.
LAS POLÍTICAS MÍNIMAS
Las Defensorías del Pueblo no sólo deben canalizar reclamos y
denuncias de la población, sino que deben aportar a la formulación
de políticas públicas y controlar su cumplimiento. De las demandas
puntuales se pueden inferir las políticas generales que garantizarían
soluciones más globales.
En lo relativo al manejo del agua, podemos mencionar que al menos se considere
un esfuerzo conjunto de articulación de políticas como las siguientes:
a)Políticas tendientes a armonizar una oferta integral
del agua junto a otros recursos naturales y que garanticen el importante
papel que juega el ciclo del agua en la producción y reproducción
de los recursos naturales y la conservación de la biodiversidad.
b)Políticas tendientes a favorecer el acceso al uso del agua para todos
los sectores de la población, en especial los sectores marginados.
c)Políticas tendientes a permitir que todos los sectores productivos
y actividades humanas puedan acceder a la cantidad y calidad del agua que requieren.
d)Políticas que desalienten el uso dispendioso del agua y que promuevan
su reciclamiento.
e)Políticas que garanticen el acceso, uso y goce de los cursos y espejos
de agua.
No cabe duda que para lograr estos objetivos se requieren
importantes cambios tecnológicos, conceptuales y metodológicos.
Uno de los principales elementos que inciden en la actual situación
es la incorrecta valorización del agua. En la generalidad de los casos, ésta
se encuentra subvaluada, promoviendo un uso degradante y dispendioso.
El uso del agua debe ser irrestricto y pertenece a todo el pueblo. Sin embargo,
para asegurar su uso integral y sustentable deben garantizarse los costos de
reproducción y manejo de los recursos naturales dentro de las cuencas
hidrográficas.
Requerimos conocer y manejar las relaciones ecosistémicas, lo que permitiría
una oferta ecológica integral, en especial cantidad y calidad de agua
para múltiples usos, dentro de los restantes recursos. En realidad,
hoy comprobamos que esto no es así. A pesar de haberse postulado hace
décadas, aún es necesario remarcar la necesidad de arbitrar políticas
para compatibilizar los múltiples usos del agua, dentro de las actividades
que nos permitan avanzar hacia el desarrollo sustentable.
Esta visión integral de la oferta y la demanda del agua, si bien es
aceptada y postulada, requiere para su implementación de cambios metodológicos
de planificación y de valorización, lo que es importante para
superar las barreras que impiden que este objetivo se cumpla.
En la actualidad, la visión del agua es, en el mejor de los casos, muy
sectorial. Por el lado de la oferta, en general no se considera que el ciclo
del agua también depende de su relación con los restantes elementos
del ecosistema. Tanto en la demanda como en la oferta se requiere profundizar
los aspectos sociales, económicos y culturales, para asegurar el uso
múltiple del recurso.
Lamentablemente, sólo se toma algo de conciencia cuando las catástrofes
llamadas “naturales” hacen más visibles las relaciones,
ya evidentes para la ciencia formal y popular, en cuanto a los procesos generatrices
de estas catástrofes. En este sentido, sigue siendo valioso el aporte
que se hace desde las vertientes interculturales y ambientalistas para concebir
al agua en una perspectiva integral.
El tratamiento de estos problemas con los sectores que tienen reclamos y propuestas
respecto del uso del agua, puede ayudar a mejorar los servicios, minimizar
los conflictos y favorecer la formulación de políticas que consideren
la cosmovisión que los diversos grupos tienen de este recurso.
DEFENSORÍA DEL PUEBLO DE
LA CIUDAD DE NEUQUÉN
MARZO DE 2007